¿Es realmente necesario hacer la cama nada más despertarse?

Foto: de fuentes públicas

El enfoque moderno del confort en el hogar no reside en normas estrictas, sino en hábitos conscientes

Hacer la cama por la mañana solía considerarse un signo de disciplina, orden y un comienzo «adecuado» del día. Pero nuevas investigaciones y opiniones de expertos están cambiando las reglas del juego, porque resulta que precipitarse en este hábito puede no ser tan saludable.

A muchos de nosotros nos enseñaron de niños que nada más levantarnos debíamos hacer la cama. Se suponía que este ritual simbolizaba responsabilidad, autocontrol y disposición para un nuevo día. Sin embargo, la ciencia moderna cuestiona cada vez más este hábito automático. Si una cama perfectamente hecha por la mañana es siempre algo bueno, dice Martha Stewart.

Por qué no hay que tener prisa

Humedad, ácaros y bacterias

Cuando dormimos, nuestro cuerpo libera humedad a través del sudor y la respiración. Esta humedad se acumula en sábanas, mantas y colchones. Si haces la cama nada más levantarte, esta humedad queda literalmente «sellada» en su interior.

Este entorno es el caldo de cultivo perfecto para los ácaros del polvo, las bacterias e incluso el moho. Les encanta el calor, la humedad y la falta de ventilación que crea una cama bien hecha.

Importante para los alérgicos

Si sufres alergias o eres sensible al polvo, «airear» tu cama por la mañana puede tener un efecto tangible. Cuando la dejas sin hacer al menos un rato y abres una ventana, permites que la humedad se evapore y que los ácaros tengan una mínima oportunidad de vida.

Dejar la cama deshecha no es la solución

  • El orden como antiestrés. A pesar de los argumentos higiénicos, los expertos no llaman a abandonar este hábito para siempre. Al contrario, aconsejan simplemente cambiar los horarios. Volver a la cama ya hecha por la noche indica al cerebro que es hora de descansar. Esto ayuda a estabilizar los patrones de sueño y reduce los niveles de ansiedad.
  • Descanso visual.Una cama hecha crea al instante una sensación de recogimiento y limpieza en una habitación. Es una pequeña acción con un gran efecto. Da un tono tranquilo al espacio, reduce el estrés y ayuda a relajarse más fácilmente por la noche.

El compromiso perfecto

Lo mejor es esperar 30-60 min después de despertarse antes de hacer la cama. Durante este tiempo:

  1. el calor y la humedad se evaporan;
  2. se reduce el riesgo de ácaros y bacterias;
  3. el dormitorio tiene un aspecto ordenado.

Prepárate un café, desayuna, abre la ventana y sólo después vuelve a la cama. Obtendrás tanto los beneficios para la salud como el placer psicológico del orden.

Hacer la cama no es malo, pero hacerlo nada más levantarse no siempre es una buena idea. El enfoque moderno de la comodidad en el hogar no consiste en reglas estrictas, sino en hábitos conscientes.

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