Uno de cada cuatro adultos en el mundo no se mueve lo suficiente: ya no es sólo una estadística, sino un indicador del estilo de vida de la sociedad moderna .
Pedimos comida sin levantarnos del sofá, trabajamos a distancia y nos preguntamos sinceramente por qué nos empieza a doler la espalda a los cuarenta años, según el corresponsal de .
El terapeuta recuerda una simple verdad: cualquier actividad es mejor que su ausencia . Si odias correr, no corras; si estás harto de los gimnasios, no vayas. La actividad física puede ser diferente, y no debe ser violencia contra la persona.
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Puedes empezar simplemente aparcando más lejos de tu destino. Unos 200 metros más hasta la oficina por la mañana y por la tarde te darán esos 4-5 mil pasos que a menudo no bastan para la norma básica. No hace falta un uniforme deportivo, un abono de temporada ni fuerza de voluntad: basta con querer cambiar un poco tu ruta.
Subir escaleras en lugar de un ascensor quema más calorías que caminar sobre una superficie plana . Subir y bajar escaleras entrena tu sistema cardiovascular y no requiere tiempo extra: sigues caminando a casa o al trabajo, sólo que tomas una ruta diferente.
Los expertos aconsejan aplicar los cambios por etapas: en la primera semana, basta con sustituir las bebidas azucaradas por agua; en la segunda, añadir una ración de verdura a la cena . No hay por qué intentar dar un vuelco a tu vida en un solo día, porque este tipo de cambios acaban en ruptura al cabo de dos semanas.
Incluso en el lugar de trabajo puedes ponerte en movimiento: mientras te preparas el té, haz un par de inclinaciones o sentadillas . Muchas pulseras y relojes de fitness tienen una función que te recuerda si estás sentado mucho tiempo: no ignores estas señales, levántate y camina por el pasillo durante 5 minutos.
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