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El invierno dificulta la limpieza del baño, pero pequeños cambios en la rutina pueden hacer la vida mucho más fácil
El frío no sólo cambia nuestros planes, sino también nuestros hábitos de limpieza. El baño en invierno acumula rápidamente humedad, suciedad y gérmenes. Unos sencillos cambios en la rutina pueden ayudar a mantenerlo radiante.
Con la nieve, la sal y el frío obligándonos a pasar más tiempo en casa, el baño se convierte en el centro de la actividad diaria. Según Martha Stewart, el baño está acostumbrado a la humedad, pero en invierno perdura más tiempo debido a la menor circulación de aire. Las duchas calientes y las habitaciones frías crean las condiciones ideales para el moho, incluso en baños que se limpian con regularidad.
Una mayor humedad y un uso más frecuente de la habitación son los principales enemigos de la limpieza en climas fríos.
Ventilación y eliminación de la humedad
Para evitar el moho:
- Enciende el extractor durante y después de la ducha durante 15-20 minutos.
- Si es posible, abre ligeramente la ventana, incluso el aire frío ayuda a secar la habitación.
- Limpia a diario las superficies con un paño de microfibra húmedo para que la humedad no quede atrapada en azulejos, espejos y techos.
El objetivo es dejar salir el aire húmedo y dejar entrar el aire seco del invierno.
Toallas y esterillas
La humedad se seca más lentamente en invierno, por lo que pueden desarrollarse olores y bacterias en las toallas. Es necesario:
- Seca las toallas en la secadora con un ciclo corto en lugar de colgarlas.
- Lava las toallas después de 2-3 usos.
Esto ayuda a evitar el mal olor y reduce el riesgo de propagación de gérmenes.
Desinfección de zonas de alto contacto
El frío hace que pasemos más tiempo en casa, lo que se traduce en un uso más frecuente del baño. Es necesario prestar especial atención a:
- los grifos, los tiradores de los inodoros, los interruptores de la luz y los tiradores de los armarios;
- desinfecte estas superficies al menos una vez a la semana;
- en caso de epidemia, utilice métodos de eficacia probada, como la lejía, pero respete las normas de seguridad y ventilación.
Suciedad en el suelo
La nieve, la sal y la suciedad de los zapatos llegan al suelo del cuarto de baño todos los días. Para mantener limpios el suelo y las baldosas:
- barre o aspira más a menudo;
- fregar el suelo semanalmente;
- en primavera, puedes limpiar en profundidad las baldosas y las juntas para eliminar los restos de suciedad del invierno.
Esto no sólo elimina la suciedad visible, sino que prolonga la vida de las baldosas y mantiene intactas las juntas.
El invierno dificulta la limpieza del baño, pero pequeños cambios en la rutina pueden hacer la vida mucho más fácil. Ventilar, eliminar la humedad a diario, lavar las toallas con regularidad y desinfectar las superficies de alto contacto ayudarán a mantener el baño limpio, seguro y agradable para toda la familia.
