Existe un peligroso concepto erróneo en el mundo del fitness: cuanto más sudes, más rápido desaparecerá la grasa.
La gente se tortura con entrenamientos diarios de dos horas, sin darse cuenta de por qué, al cabo de un mes, la báscula está parada y la mirada perdida, informa un corresponsal de .
El cuerpo percibe el ejercicio excesivo como estrés, y en respuesta activa el modo de ahorro de energía. Empieza a ahorrar calorías, reduce la actividad en otros momentos del día e incluso puede ralentizar su metabolismo para sobrevivir.
Los fisiólogos del deporte dicen que lo más importante para quemar grasa de forma sostenible no es la duración, sino la regularidad y la recuperación. Los músculos no crecen durante el entrenamiento, sino durante el descanso, cuando duermes y bebes té.
Un estudio del American College of Sports Medicine recomienda al menos 200-300 minutos de actividad moderada a la semana para perder peso. Eso equivale a unos 40-60 minutos al día, pero con días de descanso obligatorios para darle un respiro al cuerpo.
Hacer ejercicio todos los días sin descanso conduce al sobreentrenamiento, al aumento del cortisol y a la degradación del tejido muscular. Y cuanto menos músculo, más lento es el metabolismo basal y más fácil es volver a ganar peso.
Durante mucho tiempo se consideró que el entrenamiento cardiovascular era el rey de la quema de grasa, pero entonces llegó el entrenamiento de fuerza y cambió las cosas. Las actitudes han cambiado: los expertos saben ahora que después de una buena sesión de entrenamiento de fuerza, el cuerpo sigue gastando calorías durante otras 24 horas para reconstruir el músculo.
Los entrenamientos cortos con intervalos de alta intensidad (HIIT) ofrecen grandes resultados en menos tiempo. Ponen al límite el sistema cardiovascular y aceleran el metabolismo, de modo que la grasa desaparece incluso en reposo.
Pero el HIIT no es adecuado para todos los principiantes, ya que puede provocar problemas cardíacos o articulares. Es mejor empezar con caminatas regulares y entrenamientos ligeros de fuerza, aumentando gradualmente la intensidad y escuchando tu ritmo cardiaco.
Los médicos rehabilitadores dan la voz de alarma: las articulaciones de las rodillas de los entusiastas modernos del fitness se desgastan más rápido que las de los atletas profesionales del pasado. Y todo porque la técnica se resiente y la ambición se dispara.
Para la persona media que quiere perder peso y estar sana, la fórmula ideal es ésta: tres sesiones de entrenamiento de fuerza a la semana y dos o tres días de caminata o cardio ligero. Es suficiente para iniciar el cambio sin sufrir daños.
Definitivamente, un día a la semana debería ser de descanso completo sin ninguna actividad física. Permítete tumbarte en el sofá y ver telenovelas: esto también forma parte del proceso de entrenamiento, la parte más infravalorada.
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