Elegir el electrodoméstico perfecto para planchar la ropa: cuándo necesita una plancha y cuándo un vaporizador le salvará el día

No basta con lavar la ropa, la ropa de cama y otros textiles del hogar con regularidad. Para mantenerlos en buen estado, es importante plancharlos periódicamente. Para ello, puede utilizar tanto una plancha normal como una variante moderna: el vaporizador. La elección entre estos aparatos suele ser un callejón sin salida. Los expertos del instituto británico Good Housekeeping aconsejan a quienes no se deciden que tengan en cuenta su vestuario y estilo de vida.

Un vaporizador es indispensable para cuidar cosas de corte complejo y materiales delicados que pueden dañarse fácilmente al contacto con las suelas calientes. Los modelos avanzados están equipados con potentes bombas y voluminosos depósitos, lo que los convierte en serios competidores de las planchas de vapor clásicas. El aparato es ideal para cuidar prendas de punto, cosas con lentejuelas, abalorios y volantes. Permite refrescar cortinas y tules sin necesidad de retirarlos de la barra de la cortina, y ahorra tiempo cuando hay que planchar rápidamente las arrugas.

Al mismo tiempo, el aparato tiene sus inconvenientes. Por ejemplo, no resuelve bien las arrugas en tejidos densos. Además, con el pequeño volumen del depósito, hay que hacer pausas frecuentes y rellenar el agua. El vaporizador es adecuado para aquellos que no necesitan para suavizar un gran número de artículos, pero a menudo necesitan para refrescar la ropa antes de salir de casa.

La plancha es la campeona del planchado de arrugas gracias a su gran peso, potencia de vapor, amplia suela y selección de temperaturas de funcionamiento. Permite formar flechas y cuellos perfectos, ajustar la intensidad de calentamiento al tipo de tejido. El aparato es indispensable para trabajar con algodón y tejidos pesados. Es una herramienta imprescindible para quienes cosen o prefieren un estilo de confección business estricto.

Entre las desventajas del aparato cabe citar la necesidad de tener una tabla de planchar y un lugar para ella. Además, la plancha necesita tiempo para enfriarse después de alisar algodón o lino antes de trabajar con tejidos delicados y finos. Es difícil utilizar el enorme aparato para planchar puños, volantes, volantes y otras zonas de difícil acceso.

El vaporizador es ideal para alisar arrugas sobre la marcha y dar a la ropa un aspecto fluido y relajado. Es una gran elección para los amantes de la comodidad, la facilidad y los viajes. Los clásicos y las camisas perfectas deben optar por la plancha. La solución óptima para el hogar es disponer de ambos aparatos, que ofrecen más posibilidades para alisar la ropa y la lencería, independientemente del tipo de tejido y estilo.

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