Lo que le ocurre a tu cuerpo si duermes menos de siete horas: datos de un gran estudio

A menudo oímos que un estilo de vida saludable consiste en ir al gimnasio y cenar ensalada, pero por alguna razón nos olvidamos del tercio de nuestra vida que pasamos en los brazos de Morfeo.

Mientras tanto, científicos chinos de la Universidad Médica de Fujian acaban de publicar unos datos que incomodan: las personas con malos hábitos de sueño tienen un riesgo un 41% mayor de desarrollar obesidad que las que duermen lo suficiente, según un corresponsal de .

La cifra es más que grave y te hace reflexionar sobre tus prioridades. Más de cuatro mil quinientos voluntarios participaron en el estudio, y los resultados mostraron un patrón claro: los patrones irregulares de sueño y acostarse tarde están directamente relacionados con el aumento de peso.

Resulta que nuestro ciclo sueño-vigilia regula estrechamente nuestro metabolismo, y cuando cambiamos nuestro horario, nuestro metabolismo empieza a funcionar mal como un reloj al que nos olvidamos de dar cuerda . MD explica este fenómeno como una oscilación hormonal.

Por la noche, el sueño produce la hormona somatotropa del crecimiento, que en los adultos es responsable de un proceso crucial: decide si la comida ingerida va a construir músculo o directamente al depósito de grasa. Si las fases profundas del sueño se ven alteradas por la falta de sueño, esta hormona deja de cumplir su función.

Es una situación paradójica: una persona puede seguir una dieta estricta, pero si duerme de forma intermitente, cada manzana ingerida corre el riesgo de convertirse en grasa en lugar de energía para la vida activa. Pero eso no es todo: cuando no dormimos lo suficiente, nuestro cerebro entra en pánico y exige energía a cualquier precio.

Los niveles de grelina, la hormona del hambre, se disparan, mientras que la sensibilidad a la leptina, que señala la saciedad, cae por los suelos. Como resultado, la persona come más, no puede parar y se siente infeliz porque los kilos no desaparecen y las calorías contadas honestamente parecen evaporarse en la nada, dejando sólo decepción.

Se desencadena un círculo vicioso: el exceso de peso provoca ronquidos y paradas respiratorias durante el sueño, debido a lo cual el organismo experimenta una falta de oxígeno. Sin oxígeno, los procesos metabólicos se ralentizan, y si antes una persona necesitaba 2000 calorías para llevar una vida normal, ahora le bastan 1500, y come tanto como antes.

Resulta que cualquier intento de perder peso sin normalizar el sueño se parece a los intentos de sacar agua por un colador. Puedes contar calorías hasta que te pongas azul, pero si el cuerpo no recibe lo principal – descanso y recuperación de calidad – los resultados seguirán siendo un sueño, y el espejo mostrará persistentemente no lo que te gustaría ver.

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