Lo que ocurre cuando miras a los ojos de tu perro o gato: la bioquímica del apego

Probablemente, todos los dueños se han sorprendido al menos una vez pensando que hablar con su mascota ayuda más que cualquier sedante.

Y no se trata sólo de sensaciones subjetivas, sino de pura fisiología, confirmada por cardiólogos y neurobiólogos, informa el corresponsal de .

Cuando miras con afecto a tu perro y acaricias su suave pelaje, tu cerebro empieza a producir oxitocina, una hormona que desempeña un papel clave en la formación del apego y la reducción de la ansiedad .

Sorprendentemente, el mismo proceso se produce en el cuerpo del animal, creando un círculo cerrado de ternura mutua. Un cardiólogo confirma que el contacto con perros y gatos relaja el sistema nervioso y previene el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Curiosamente, científicos checos, observando a un gran grupo de personas, llegaron a la conclusión de que los dueños de perros tienen menos probabilidades de sufrir infartos, y esto no se debe sólo a los paseos regulares. Los perros, por su apertura emocional, nos transmiten un sentimiento de aceptación incondicional, y los gatos, gracias a su ronroneo, crean una vibración curativa que tiene un efecto calmante.

Pero también existe la otra cara de la moneda: nuestro estado físico afecta directamente a nuestras mascotas. Científicos de la Universidad Técnica Estatal de Don, estudiando la ansiedad en perros, descubrieron que los animales excitados o asustados presentan un cambio en la temperatura del ángulo interno de los ojos y la punta de la nariz.

Y estos cambios se correlacionan directamente con la frecuencia cardíaca: un auténtico detector de mentiras que funciona de forma fiable. Resulta que cuando estamos nerviosos, sin darnos cuenta «calentamos» a nuestro perro no sólo moralmente, sino también físicamente.

Y si los perros demuestran abiertamente nuestra influencia sobre ellos, los gatos enmascaran sus sentimientos, aunque la dependencia no es menos fuerte. Ellos también sienten estrés cuando estamos enfermos o preocupados, sólo que lo expresan de forma diferente, por ejemplo, lamiéndose en exceso o queriendo esconderse.

Cuidar de tu mascota empieza por cuidarte a ti mismo, y aquí la bioquímica es inexorable: un dueño tranquilo y equilibrado es la clave para un sistema nervioso sano de tu amigo de cuatro patas.

La relación con nuestras mascotas es un complejo pero hermoso proceso químico en el que intervienen hormonas, feromonas y millones de años de evolución. Y cada minuto que pasamos juntos refuerza este increíble vínculo.

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