Sin embargo, hay hábitos más específicos que están firmemente arraigados en la vida de una de cada dos mujeres, pero que están destruyendo lenta pero inexorablemente el sistema cardiovascular. Entre ellos se encuentran: las dietas, el «síndrome de la vida retardada», el uso de tacones y la ingesta frecuente de analgésicos, según declaró a Gazeta.Ru Elvira Khachirova, profesora asociada del departamento de propedéutica de medicina interna de la Universidad Pirogov.
Según la doctora, el corazón femenino es fisiológicamente más robusto que el masculino, pero también es más sensible a las fluctuaciones hormonales y al estrés. Antes de la menopausia, el corazón está protegido por los estrógenos, pero si una mujer lleva un estilo de vida poco saludable, las defensas dejan de funcionar y el órgano se desgasta más rápido.
«El primer hábito son las dietas. Estar guapa significa estar delgada, piensan muchas personas y hacen dietas duras y equivocadas. Pero renunciar a los hidratos de carbono provoca una deficiencia de glucógeno en el organismo. El músculo cardíaco se nutre de glucosa. Cuando falta, comienza la descomposición de las proteínas, incluida la del tejido muscular del corazón. Esto puede provocar degeneración miocárdica y arritmias. Si quiere adelgazar, hágalo gradualmente y sin fanatismo, manteniendo los cereales y las verduras en su dieta», explica el médico.
El segundo hábito es la falta de sueño debida al «síndrome de la vida retrasada»: durante el día y la tarde se trabaja y se tienen hijos, y más cerca de la noche llega el momento de dedicarse a uno mismo.
«Como resultado, muchas personas sacrifican el sueño normal en aras de las series de televisión, la lectura o la limpieza. Conviene recordar que el sueño es el único momento en que nuestro sistema nervioso descansa y nuestro corazón ralentiza su ritmo. Si se duerme menos de 6 horas, los niveles de cortisol aumentan, los vasos sanguíneos se tonifican, no se relajan y la presión empieza a «caminar». La privación crónica de sueño aumenta el riesgo de infarto en un 30%», – dijo el doctor.
Otro hábito perjudicial para el corazón – tacones. Caminar en tacones altos viola la biomecánica del movimiento. Los músculos de la pantorrilla no funcionan correctamente, su función de bombeo (empujar la sangre venosa de las piernas hacia arriba hasta el corazón) se reduce. Se produce estasis venosa, lo que aumenta la carga sobre el corazón y el riesgo de trombosis.
«Está bien llevar tacones, pero no todos los días, y no más altos de cinco centímetros», explica Khachirova.
El último hábito femenino que perjudica la salud del corazón es el abuso de analgésicos. Según la doctora, los populares antiinflamatorios no esteroideos (AINE), que las mujeres toman a puñados para cualquier dolor, retienen líquidos y pueden provocar hipertensión. También afectan negativamente a los riñones, y éstos regulan directamente la tensión arterial.
«También es importante señalar que muchas mujeres fuman, toman café y bebidas energéticas. Aunque estos hábitos no pueden calificarse únicamente de femeninos, es importante recordar sus perjuicios. Se sabe que la nicotina provoca espasmos en las arterias coronarias, y que la cafeína en grandes dosis provoca arritmias y agota el sistema nervioso», concluye el médico.
