Foto: de fuentes abiertas
Los giros de hígado y tortitas son un ejemplo de cómo ingredientes familiares pueden brillar de una forma nueva
Caseras, tiernas y nutritivas: las tortitas de hígado y tortitas rellenas de verduras y queso parecen recién salidas de las páginas de una revista culinaria. Y son más fáciles de preparar de lo que parece.
A veces, las mejores recetas son las que no requieren ingredientes exóticos ni técnicas complicadas. Eso es exactamente lo que son las torrijas de hígado y tortitas, cuya receta se describe en la página de Bude smachno razom.
Este plato es un ejemplo de cómo unas tortitas y un hígado corrientes pueden convertirse en un tentempié espectacular o en una cena completa. Es igualmente adecuado para la mesa familiar y para el menú festivo. También es una forma de servir el hígado de tal manera que incluso aquellos que normalmente lo evitan se alegran de comerlo.
Receta
Ingredientes
Tortitas de hígado
- harina 1-2 cucharadas
- almidón de maíz 1 cucharada;
- huevo 2 uds;
- leche 100 ml;
- hígado 300 g;
- aceite 30 ml.
Tortitas
- huevos 3 uds;
- leche 500 ml;
- azúcar 2 cucharadas
- sal;
- harina 220 g;
- mantequilla 2 cdas.
Relleno
- zanahorias 1 ud;
- cebolla 1 ud;
- queso fundido 2 uds;
- mayonesa (crema agria) 2 cdas;
- sal;
- pimienta;
- ajo.
Preparación
Tortitas de hígado
- Enjuagar bien el hígado, pelar las películas si es necesario.
- Triturar el hígado en una batidora o pasarlo por una picadora de carne hasta que quede suave.
- Añade 2 huevos, leche, sal y pimienta y mezcla bien con un batidor.
- Vierte la maicena y 1-2 cucharadas de harina: la masa debe tener la consistencia de la crema agria líquida.
- Pasa la mezcla por un colador para eliminar los grumos.
- Vierte el aceite vegetal y vuelve a mezclar.
- Calienta bien una sartén y úntala ligeramente con aceite.
- Vierte una pequeña cantidad de masa y extiéndela en una capa fina.
- Fríe las tortitas a fuego medio por ambos lados hasta que estén doradas.
- Colocar las tortitas en un plato y dejar enfriar.
Tortitas clásicas
- En un bol grande, bate 3 huevos con el azúcar y una pizca de sal.
- Añade la leche y el aceite vegetal y remueve para mezclar.
- Añadir poco a poco la harina y amasar hasta obtener una masa lisa y homogénea.
- Calentar una sartén y freír las tortitas por ambos lados hasta que estén doradas.
- Aparta las tortitas para que se enfríen.
Relleno
- Picar finamente las cebollas, freír en aceite vegetal hasta que estén transparentes.
- Añadir las zanahorias ralladas, guisar durante 5-7 minutos hasta que estén blandas.
- Deja enfriar las verduras.
- Añade queso fundido, mayonesa o nata agria, ajo picado, sal y pimienta.
- Mezclar bien hasta que quede cremoso.
Dar forma a los panecillos
- Colocar la tortita de hígado sobre una superficie de trabajo.
- Extender el relleno uniformemente sobre la tortita.
- Coloca encima una tortita clásica y úntala con el relleno.
- Enrolla bien.
- Si lo desea, corte el rollo por la mitad o en porciones.
Acabado
- Versión en frío: transfiera los rollos a un recipiente y métalos en el frigorífico durante 1-2 horas para que se empapen.
- Versión caliente: colocar los panecillos en un molde y hornear durante 10-15 minutos a 180°C. En este caso es mejor no cortar en rodajas antes de hornear.
Servir
- como aperitivo frío con verduras;
- como plato caliente después de hornear;
- en rodajas, como panecillos;
- con una ensalada de verduras frescas.
Se conservan bien en el frigorífico y están aún más sabrosas al día siguiente.
Los giros de hígado y tortitas son un ejemplo de cómo ingredientes familiares pueden brillar de una forma nueva. Combinan la utilidad, la sencillez y la estética que tanto apreciamos en la cocina moderna.

