Por qué el ayuno a intervalos no funciona para todo el mundo: el secreto que los nutricionistas no te cuentan

En el mundo de la vida sana, hoy en día se habla mucho de las dietas de duración limitada.

Este método, en el que una persona alterna periodos en los que come y otros en los que se niega voluntariamente a hacerlo, ha hecho estallar literalmente Internet, obteniendo miles de críticas entusiastas, informa el corresponsal de .

Pero si se miran de cerca las estadísticas, resulta obvio: algunas personas encuentran fácil este sistema, mientras que otras lo abandonan al cabo de una semana, sin entender el entusiasmo general. Un reciente metaanálisis realizado por científicos de Harvard sobre casi 6.600 adultos obesos ha aclarado la cuestión.

Resulta que la popular alternancia de días de ayuno (en los que hay que sentarse literalmente sobre el agua durante 24 horas) funciona realmente mejor que otros esquemas, pero sólo en los primeros seis meses. Después de seis meses, todos los métodos -ya sea el recuento diario de calorías o comer por horas- llegan al mismo denominador, dando resultados similares.

¿Por qué ocurre esto? El cuerpo humano no es una estufa en la que se pueda echar una cantidad determinada de leña y esperar una eficacia evidente.

Nuestras hormonas, niveles de estrés e incluso la calidad del sueño hacen ajustes diarios a nuestra fórmula de pérdida de peso, haciendo inútiles los esquemas de talla única sin personalización. Investigadores de Colorado han demostrado recientemente que el ayuno a intervalos de tres días permite perder casi el 8% del peso corporal en un año, mientras que una dieta clásica de déficit calórico sólo produce el 5% .

Las cifras parecen impresionantes, pero ocultan un matiz importante: en ambos grupos, las personas hacían ejercicio al menos 300 minutos a la semana y contaban escrupulosamente las calorías en la aplicación, lo cual no es apto para todo el mundo. Mucha gente percibe la nutrición a intervalos como un capricho: se puede comer de todo durante ocho horas, y el resto del tiempo, supuestamente, la magia de la quema de grasas hará su trabajo.

Aquí es donde reside la principal decepción, porque si toneladas de comida rápida vuelan por la ventana de la comida, ningún cambio hormonal salvará la situación, y el peso seguirá en su sitio. También está la otra cara de la moneda: las contraindicaciones médicas, sobre las que los blogueros prefieren guardar silencio.

En caso de trastornos alimentarios, embarazo, úlcera péptica o tendencia a la hipoglucemia, estos experimentos pueden acabar mal y enviar a la persona directamente a la cama del hospital. Las personas con niveles de azúcar en sangre inestables a menudo experimentan una terrible debilidad y mareos con este tipo de dietas, y lo atribuyen a una «limpieza», aunque en realidad el cuerpo sólo está pidiendo ayuda a gritos.

Los expertos subrayan que el ayuno a intervalos no es una píldora mágica, sino sólo una de las herramientas que deben integrarse en el conjunto del estilo de vida, y no existir por sí sola. A la hora de elegir una dieta de este tipo, es importante darse cuenta de que nuestro metabolismo es más complejo de lo que se piensa.

Lo que a tu colega le quema la grasa puede que a ti sólo te provoque irritabilidad y un atracón de dulces, echando por tierra todos tus esfuerzos.

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