Se ha identificado un factor de riesgo no evidente de infarto de miocardio e ictus

La inflamación es el mecanismo de defensa básico del organismo, pero en algunos casos es el que se convierte en factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares graves. Los científicos están documentando cada vez más pruebas que relacionan la inflamación crónica de baja intensidad con los infartos de miocardio, los accidentes cerebrovasculares y la insuficiencia cardiaca. Así lo informa la Asociación Americana del Corazón (AHA).

Los expertos afirman que la inflamación aguda tras una lesión o infección es una respuesta normal y necesaria. El peligro es el otro tipo: la inflamación sistémica leve y prolongada que tarda años en formarse y pasa desapercibida hasta los primeros episodios cardiovasculares. Como explica Brittany Weber, directora del Programa de Cardio-Reumatología y Cardio-Dermatología del Southwest Texas Medical Center, los malos hábitos, el estrés y el sedentarismo pueden dañar los vasos sanguíneos, y las propias placas ateroscleróticas mantienen un fondo inflamatorio. Esto crea unas condiciones en las que la pared vascular se vuelve inestable, y el riesgo de rotura de la placa y posterior infarto de miocardio o ictus es mucho mayor.

Los estudios demuestran que los marcadores de inflamación sistémica suelen predecir los episodios cardiovasculares tan bien como los niveles de colesterol.

Por ello, en los últimos años se ha prestado cada vez más atención a este mecanismo.

Los investigadores subrayan que la clave para reducir el riesgo reside en los ajustes del estilo de vida. Las dietas irracionales aumentan las respuestas inflamatorias, mientras que las dietas ricas en verduras, alimentos integrales y grasas saludables reducen notablemente los marcadores inflamatorios. La falta de sueño aumenta las concentraciones de cortisol y también estimula la inflamación. El estrés crónico tiene un efecto similar, mientras que la actividad física regular, por el contrario, reduce la respuesta inflamatoria sistémica no sólo normalizando el peso, sino también influyendo directamente en los procesos metabólicos.

Los cardiólogos prestan especial atención a las infecciones víricas: un amplio metaanálisis demostró que un mes después de la gripe, la probabilidad de infarto se cuadruplica y la de ictus se quintuplica. Por lo tanto, la protección contra los virus estacionales se considera parte de la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

Al mismo tiempo, los expertos advierten: los suplementos antiinflamatorios y las populares «dietas de desintoxicación» no pueden sustituir la eliminación completa de las causas de la inflamación crónica. Las afirmaciones de un «efecto instantáneo» no están respaldadas por datos clínicos, y los propios productos no suelen estar regulados.

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