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Tus palabras dan forma a tus pensamientos. Los pensamientos dan forma a las elecciones. Las elecciones dan forma a la vida
La mayoría de la gente no se da cuenta de que sabotea su propio éxito a diario. Los psicólogos advierten que ciertas frases y hábitos crean actitudes de fracaso en el cerebro. Las repetimos automáticamente sin darnos cuenta de las consecuencias. Cómo frases y hábitos nos programan para el fracaso y cómo librarnos de él, explica RBC-Ucrania.
Cómo funciona la autoprogramación
Nuestro cerebro no distingue entre la realidad y lo que nos decimos a nosotros mismos. Cuando repites una frase determinada, tu cerebro la toma como una instrucción y ajusta inconscientemente tu comportamiento a esa afirmación.
Las investigaciones demuestran que las personas que se hablan a sí mismas de forma negativa con regularidad tienen un 40% menos de éxito en la consecución de objetivos. Es una consecuencia de la programación inconsciente.
6 frases que arruinan tu vida
«Nunca tengo éxito».
Por qué es peligroso. Esta frase cierra todas las posibilidades de cambio. El cerebro empieza a buscar la confirmación de esta afirmación e ignora los éxitos.
Lo que está pasando:
- la motivación para intentarlo de nuevo está bloqueada;
- se forma la indefensión aprendida;
- disminuye la autoestima;
- miedo a las nuevas experiencias.
Cómo reprogramar. Sustitúyelo por «Aún no lo he conseguido, pero estoy aprendiendo». Esto da al cerebro una señal de que el proceso está en marcha en lugar de acabar en fracaso.
«No me merezco esto».
Por qué es peligroso. Los psicólogos lo llaman síndrome del impostor. Una persona sabotea inconscientemente sus logros porque «no tiene derecho» a triunfar.
Lo que ocurre:
- negación de oportunidades;
- infravaloración de sus servicios;
- ignorar los cumplidos y los elogios;
- un constante sentimiento de culpa por el éxito.
Un estudio reveló que el 70% de las personas de éxito sintieron al menos una vez que «no se merecían» su posición. La diferencia es que no dejaban que este sentimiento guiara sus decisiones.
«Siempre soy así/así».
Por qué es peligroso. La palabra «siempre» hace que la característica sea permanente. Cuando dices «yo siempre», tu cerebro repite automáticamente ese comportamiento porque se ha convertido en parte de tu identidad.
Ejemplos:
- «Siempre llego tarde».
- «Siempre me olvido de todo».
- «Siempre fracaso en las entrevistas de trabajo».
Cómo solucionarlo: Sustitúyelo por «Últimamente he notado que…». Esto convierte el problema en un hábito temporal y no permanente.
«He tenido mala suerte».
Por qué es peligroso. Esta frase te exime de responsabilidad y lo traslada todo al destino. Los psicólogos la llaman locus de control externo.
Qué está pasando:
- pérdida de confianza en uno mismo;
- posición pasiva en la vida;
- negativa a planificar;
- esperar que alguien/algo decida por ti.
Las investigaciones han confirmado que las personas con un locus de control interno (que creen en sus propias capacidades) ganan entre un 25 y un 30% más y tienen mejores resultados en materia de salud.
«Lo intentaré».
Por qué es peligroso. Suena inocente, pero es la forma más débil de compromiso. La psicóloga Susan Jeffers lo llama una «excusa preestablecida para el fracaso».
La diferencia:
- «Lo intentaré» – Tengo un plan alternativo;
- «Lo haré» – Asumo la responsabilidad.
Experimenta. Los investigadores pidieron a dos grupos que completaran una tarea difícil. Al primero se le dijo que «lo intentara» y al segundo que «lo hiciera». El segundo grupo rindió un 34% más.
«Es más fácil/seguro».
Por qué es peligroso. Es una frase de miedo disfrazada de decisión racional. Cada vez que eliges «más fácil», tu cerebro refuerza la conexión neuronal «riesgo = peligro».
Lo que tienes que perder:
- oportunidades de crecimiento;
- nuevas competencias y experiencias;
- mayores ingresos;
- conocidos interesantes.
Regla de oro: Si tomas una decisión únicamente por miedo (en lugar de por una evaluación real del riesgo), te estás programando para el estancamiento.
Otros hábitos por los que te devalúas
Compararse con los demás
Las redes sociales han exacerbado este problema. Cuando comparas constantemente tu vida con los «vídeos» de los demás, tu cerebro saca una conclusión: «No soy lo bastante bueno».
Limita tu tiempo en las redes sociales o cambia tu enfoque: mira contenidos para inspirarte, no para comparar.
Posponer «para más tarde
Cada frase «lo haré mañana» entrena a tu cerebro para ignorar lo importante. La procrastinación no es pereza, es miedo al fracaso o perfeccionismo.
Ignorar los éxitos
Si tachas tus logros de «azar» o «suerte», tu cerebro no los registra como méritos tuyos. Por eso, no se construye la confianza en uno mismo.
Cómo reprogramarte para el éxito
Reemplazar frases en tu cabeza
Durante una semana, escribe todas las frases que dices sobre ti mismo. Resalta las negativas y cámbialas por otras neutras o positivas.
La regla del «hasta aquí
Añade las palabras «hasta ahora» a las afirmaciones negativas:
- «No sé cómo hacerlo» – «Aún no sé cómo hacerlo»
- «I’m not good at it» – «Todavía no se me da bien».
Esta simple palabra cambia la percepción de un estado permanente a un proceso temporal.
Llevar un registro de los éxitos
Anota 3 cosas que hayan tenido éxito a diario. Incluso las pequeñas cosas. Así entrenas a tu cerebro para que se fije en lo positivo y anote tus logros.
Practicar el autoapoyo
Háblate a ti mismo como hablarías a un amigo. Si no le dirías a otra persona «eres un perdedor», no te lo digas a ti mismo.
Cambio de estado físico
Las investigaciones han demostrado que cambiar de postura afecta a los pensamientos. Cuando te sientas encorvado, tu cerebro genera más pensamientos negativos. Cuadrar los hombros cambia automáticamente tu diálogo interno.
Nos programamos cada día, conscientemente o no. La diferencia entre las personas de éxito y las demás no es el talento o la suerte. La diferencia es que tomaron conciencia de su diálogo interior y lo cambiaron.
Tus palabras dan forma a tus pensamientos. Los pensamientos dan forma a las elecciones. Las elecciones dan forma a la vida. Empieza por tus palabras y tu vida empezará a cambiar.
Observaciones:
