7 señales de que tu bebé «se te subió a la cabeza» y no te diste cuenta

Foto: de fuentes abiertas

Si la situación está fuera de control y tus propios esfuerzos no son suficientes, consultar a un psicólogo infantil te ayudará a encontrar un enfoque individual.

Ser padres es el arte de equilibrar amor y límites. Un exceso de dulzura sin consecuencias enseña poco a poco al niño: si te esfuerzas lo suficiente, puedes conseguirlo todo. Los psicólogos infantiles advierten que ciertos comportamientos son señales claras de que un niño está empezando a manipular a los adultos. Cuanto antes se den cuenta los padres, más fácil será corregir la situación. RBC-Ucrania nos cuenta cómo pueden entender los padres que el niño ya se ha «subido a la cabeza» y ha aprendido a manipular. Y también cómo pueden hacerle frente.

Ignora las peticiones y espera a que te rindas

El niño te escucha la primera vez, pero no responde. Espera a la segunda, tercera, quinta petición. Y a veces no lo hacen en absoluto – hasta que los propios padres lo hacen.

No se trata de despiste u olvido. Los psicólogos lo llaman «prueba de límites»: el niño pone a prueba la seriedad de tus palabras. Si después de cinco «por favor» no pasa nada, aprende que está bien no reaccionar.

¿Qué hacer? Dilo una vez – y atente a las consecuencias. Si se hace caso omiso de la petición – hay una respuesta específica y prevista, no un sexto recordatorio.

Hace berrinches en el momento adecuado

Las rabietas en un niño de dos años son más bien la norma. Una rabieta de un niño de seis años cada vez que algo se sale de lo normal es otra historia.

Los psicólogos distinguen dos tipos: el arrebato emocional (el niño realmente no puede con sus sentimientos) y la rabieta instrumental (el niño sabe que funciona). El segundo tipo siempre tiene un objetivo claro: conseguir lo que quiere o evitar lo que no quiere. Y si al menos una vez funciona, el método se consolida.

Lo que hay que hacer: No cedas durante una rabieta, aunque sea difícil. Reacciona después de que el niño se haya calmado, no durante el pico de emoción.

Buscar siempre una forma de eludir las normas

En la familia hay normas, pero el niño siempre encuentra un «resquicio». ¿No puede jugar con el teléfono después de las nueve? Se pasa a la tableta. ¿Nada de dulces antes de comer? Se lo come en su habitación.

No se trata de una ingenuidad infantil, sino de un intento sistemático de controlar la situación. El niño no incumple abiertamente una norma, sino que busca la forma de hacerlo a su manera sin ser castigado.

Lo que hay que hacer: Cerrar las «lagunas» con medidas concretas. No «nada de teléfonos después de las nueve», sino «después de las nueve todas las pantallas se cargan en el pasillo».

La culpa nunca es tuya, es de los demás

«Yo no fui», «él empezó», «tú me empujaste a ello»… si estas frases se oyen cada vez después de cualquier conflicto, es una señal de alarma.

La incapacidad de asumir la responsabilidad de los propios actos es uno de los signos clave del comportamiento manipulador. El niño ha aprendido que si echa la culpa a otro, puede evitar el castigo. Y esta estrategia se refuerza cada vez que los padres la adoptan.

Qué hacer:No entrar en la discusión de «quién tiene la culpa». En su lugar, centrarse en el acto concreto y sus consecuencias, independientemente de «quién lo empezó».

Manipular tus sentimientos

Las lágrimas aparecen precisamente cuando necesitas evitar un castigo. Resentimiento: cuando no consigues lo que quieres. Promesas de «nunca más» – cuando la situación se ha vuelto crítica.

Un niño aprende rápidamente a leer las emociones de sus padres y a utilizarlas. Si mamá cede a causa de las lágrimas, éstas se convierten en una herramienta. Si papá cede por resentimiento, el resentimiento se convierte en un arma.

Importante: Distinguir la emoción real de la emoción instrumental es difícil, pero posible. La frustración real es caótica y no siempre oportuna. Manipulativa: aparece en el momento justo y desaparece inmediatamente después de conseguir lo que se desea.

Qué hacer: Responde a la emoción con calidez, pero no cambies de opinión por ello. «Veo que estás triste. Y la respuesta sigue siendo no.

Necesita atención – siempre e inmediatamente

Un niño se acerca justo cuando estás en una reunión, cocinando o hablando por teléfono. Y no sólo se acerca, sino que exige una respuesta ahora mismo.

El deseo de atención es natural y saludable. Pero la incapacidad de esperar siquiera cinco minutos y la interrupción sistemática de los adultos es un intento de subyugar tu tiempo y tus recursos. El niño ha aprendido: si eres lo bastante persistente, te prestarán atención.

Lo que hay que hacer: Introduce el concepto de «espera». Y cúmplalo: si prometió venir en cinco minutos, venga exactamente en cinco minutos. Esto enseña al niño que merece la pena esperar porque la palabra se cumple.

Evita todas las responsabilidades

Los deberes «no se hacen solos», pero el niño está seguro de que sí. Porque mamá lo hará. O papá se lo recordará veinte veces y al final le ayudará.

La evasión de responsabilidades es la última señal y la más peligrosa. El niño ha aprendido que si espera lo suficiente o finge que no sabe cómo hacerlo, los adultos lo harán por sí mismos. Este patrón, si no se detiene, progresa hasta la adolescencia e incluso la edad adulta.

Qué hacer: Deja que tu hijo asuma las consecuencias. No hizo los deberes y recibió una reprimenda del profesor. Es desagradable, pero es una lección que no puede sustituirse por ninguna explicación.

Lo que cuenta no es la etiqueta, sino la comprensión

Ninguna de estas señales significa que tengas un hijo «malo» o «manipulador». Significa que el niño ha encontrado un patrón que funciona y sigue utilizándolo.

Los psicólogos nos recuerdan que los niños no manipulan por maldad. Simplemente hacen lo que les da resultado. La tarea de los padres es cambiar el resultado. Entonces cambiará el comportamiento.

Si la situación está fuera de control y tus propios esfuerzos no son suficientes, consultar a un psicólogo infantil puede ayudarte a encontrar un enfoque individual.

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