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Cómo lavar a un gato: principales reglas y consejos
La mayoría de los gatos domésticos dedican hasta un 40% de su tiempo al aseo, por lo que en circunstancias normales son perfectamente capaces de realizar la higiene por sí solos. Sin embargo, a veces las circunstancias -desde suciedad abundante en pintura o aceite hasta indicaciones médicas por dermatitis o parásitos- obligan al propietario a preparar un baño. Para evitar que este procedimiento se convierta en una batalla, es importante comprender la psicología del animal y actuar de forma técnicamente correcta.
Cuándo es realmente necesario bañar a su gato o gatos
Los baños frecuentes pueden ser perjudiciales para los gatos, ya que el agua y los detergentes resecan la epidermis y destruyen la capa protectora natural que recubre cada pelo. Por eso los veterinarios insisten en que un animal sano no debe someterse a tratamientos con agua más de una o dos veces al año.
Sin embargo, hay situaciones excepcionales en las que un baño se convierte en una necesidad imperiosa.
- Esto se aplica en casos de contaminación grave con sustancias peligrosas para que el animal las lama, como fuel o productos químicos domésticos agresivos.
- El lavado también es una parte obligatoria de la terapia médica cuando el médico prescribe champús especializados para combatir problemas dermatológicos.
- Mención especial merecen ciertas razas, como las esfinges, cuya piel, debido a la falta de pelo, requiere una limpieza regular de las secreciones naturales.
- Por último, las sesiones de higiene adicionales son esenciales en la preparación de exposiciones profesionales para dar a su mascota un aspecto impecable.
Preparación preliminar del gato para el baño
Para que la experiencia del baño sea lo más tranquila posible, es necesario ocuparse previamente de eliminar los factores que provocan ansiedad en el animal. Dado que para la mayoría de los gatos el contacto con el agua es una dura prueba debido al ruido, las superficies inestables y resbaladizas y la sensación de espacio reducido, la principal tarea del propietario es crear un entorno seguro y cómodo.
- El primer paso para un baño seguro es el cuidado adecuado de las uñas y el pelaje. Se recomienda recortar las uñas de su mascota el día anterior al procedimiento programado – esto reducirá en gran medida el riesgo de arañazos profundos si el gato entra en pánico.
- Antes de sumergirlo en el agua, se debe peinar a fondo al animal, eliminando los pelos muertos y cualquier collar existente. Esto es fundamental, ya que una vez mojados, los enredos se despeinan aún más y es casi imposible desenredarlos sin dañar la piel.
- Debes tener a mano todos los artículos necesarios para no tener que dejar sola a tu mascota mojada. El kit obligatorio incluye un champú especializado diseñado específicamente para gatos. El uso de cosméticos humanos es inadmisible, ya que el nivel de acidez (pH) de nuestra piel difiere significativamente del de la de un gato, lo que puede provocar graves picores, irritación y caspa.
- También debes preparar un cazo práctico para regar suavemente y dos toallas grandes que absorban bien la humedad.
- El régimen de temperatura desempeña un papel crucial en cómo percibirá el animal el proceso. El agua debe estar lo más cerca posible de la temperatura corporal natural del gato, entre 37-39°C. Si el agua está más fría o más caliente, sólo aumentará el estrés y la incomodidad.
- Es igualmente importante preparar la propia habitación: el baño debe estar lo suficientemente caliente, a no menos de 22°C, y debe excluirse por completo cualquier corriente de aire para evitar la hipotermia de la mascota después de salir del agua.
Técnica paso a paso para bañar a un gato
- Saque agua de la bañera o palangana incluso antes de que su mascota entre en la habitación. Así evitará el silbido aterrador del grifo. Asegúrate de que el nivel del agua sea bajo, justo hasta la línea del vientre del gato. La sensación de apoyo bajo las patas tranquiliza al animal, mientras que el agua profunda en la que las patas «flotan» provoca pánico al instante.
- Utilizar una ducha de mano es un atajo hacia la rabieta del gato. En primer lugar, la ducha en manos del dueño es percibida por el animal como un objeto agresivo incomprensible. En segundo lugar, el silbido del agua a presión recuerda al gato el siseo de una serpiente hostil. Sustituya la ducha por un cucharón ordinario: un vertido silencioso de agua desde un pequeño recipiente es percibido por los gatos con mucha más tranquilidad.
- Preste especial atención a los oídos y los ojos. La entrada de humedad en los conductos auditivos puede provocar otitis media. Para estar seguro, puedes taparte cuidadosamente los oídos con bastoncillos de algodón o simplemente controlar todos los movimientos cuando trabajes con la cabeza.
- Empieza a hidratar el pelaje suavemente, moviéndote desde los omóplatos hasta la cola con un cucharón o una esponja. Nunca vierta agua directamente sobre la cabeza. Para la higiene del hocico, basta con pasar varias veces la palma de la mano húmeda por el hocico, evitando cuidadosamente las aletas de la nariz y las orejas.
- Extienda suavemente el champú por el cuerpo y asegúrese de aclarar hasta que el agua salga completamente clara. Esto es importante porque si quedan partículas de espuma en la piel, provocarán picores o dermatitis. Además, el gato empezará a lavarse sin duda después del baño, y los residuos químicos pueden llegar al estómago.
Después del baño – secado y rehabilitación
La fase final del procedimiento requiere una sensibilidad especial, ya que tras el contacto con el agua, los gatos pierden calor muy rápidamente. Es importante actuar con prontitud para prevenir la hipotermia y calmar al animal tras la excitación experimentada.
- En cuanto saque a su mascota del agua, debe envolverla inmediatamente en una toalla grande y seca. Esto absorberá rápidamente la mayor parte de la humedad atrapada en el subpelo. Pasados unos minutos, cuando la primera toalla esté húmeda, cámbiala por una segunda, limpia, seca y, a ser posible, precalentada. No es necesario frotar intensamente el cuerpo del gato, es mejor secar suavemente el pelaje, imitando un abrazo, para no dañar la estructura de los pelos y no asustar aún más al animal.
- El uso de un secador de pelo sólo es aceptable en casos excepcionales, por ejemplo, si se trata de una raza de pelo largo y el animal se ha acostumbrado al sonido de este aparato desde la infancia. Para la mayoría de los gatos, sin embargo, el fuerte zumbido y el flujo de aire caliente son más estresantes que el propio lavado. Si el gato tiene miedo al secador, es mejor dejar que se seque de forma natural en una habitación cálida y sin corrientes de aire, donde la temperatura sea de al menos 22ºC.
- Su estado emocional influye directamente en cómo recordará el gato el día. Nunca levantes la voz ni intentes sujetar por la fuerza a un animal que ya está en tierra firme. La rudeza sólo reforzará la asociación negativa en la memoria, y cada baño posterior se convertirá en una verdadera lucha.
- Por último, cuando haya pasado el primer susto y el gato empiece a limpiarse solo, asegúrese de darle su golosina favorita. Esta recompensa ayudará a que la percepción de los procedimientos con agua sea más positiva y se convertirá en un punto agradable en el difícil proceso de la higiene.
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