Cómo engordar la cartera con un solo tarro: un sistema de ahorro que funciona

Para mucha gente, la educación financiera sigue siendo algo abstracto, asociado a complejas hojas de cálculo y carteras de inversión.

Pero en realidad el primer paso hacia la riqueza pasa por la organización banal de la vida cotidiana, y más concretamente – por una lata de café o una botella de plástico con ranura, informa el corresponsal de .

Estamos hablando de la antigua, como el mundo, el sistema de «cuarenta semanas», que todavía recoge miles de críticas entusiastas. La esencia del método es simple como el infierno: es necesario dejar de lado una cierta cantidad de dinero todos los días, siguiendo estrictamente el horario.

Por ejemplo, el lunes – 10 rublos, el martes – 20, y así sucesivamente, aumentando el valor nominal cada día. Al cabo de 40 semanas, cuando se abra el tarro, habrá una suma en su interior que podrá utilizarse para irse de vacaciones o comprar un artilugio largamente deseado, mientras que el proceso de acumulación es casi invisible para el presupuesto.

Los psicólogos atribuyen la eficacia de este método a la visualización del progreso. Cuando una persona ve cómo el tarro se va llenando poco a poco de billetes, se activa el mecanismo del refuerzo positivo: el cerebro recibe dopamina al observar el crecimiento de la «riqueza». Esto motiva a seguir adelante y no descarrilarse, a diferencia de una cuenta bancaria virtual, donde el dinero es intangible y más fácil de gastar simplemente haciendo una transferencia en línea.

Muchos cometen el error fatal de guardar los ahorros en el mismo lugar que las finanzas cotidianas. Mezclar la «reserva de emergencia» con el dinero del almuerzo da como resultado una reserva que desaparece a final de mes.

Por eso, un compartimento físico -un tarro, una caja o un sobre que no pueda abrirse sin esfuerzo (como una caja precintada)- crea una barrera contra el gasto impulsivo. Un matiz importante es la elección de la denominación de los billetes.

Los expertos en gestión de finanzas personales aconsejan guardar sólo papel moneda, pero no cambio. Psicológicamente, es más fácil gastar el cambio «pesado» del monedero, pero es más difícil desprenderse de un billete crujiente, metiéndolo en un tarro, lo que forma la actitud correcta hacia el dinero como valor, no sólo como papel.

Otro truco: pon el tarro en un lugar visible, pero donde no pueda romperse ni caerse accidentalmente. Un recordatorio constante del objetivo (por ejemplo, una foto del codiciado sofá o del mar pegada al tarro) hace que no te relajes y que busques oportunidades para ahorrar incluso en el mes más difícil.

Un ancla visual funciona mejor que cualquier recordatorio en tu teléfono. Y, por supuesto, no puedes olvidarte de la regla del «cambio».

Al volver de la tienda con el cambio recibido, mucha gente lo tira automáticamente al bolsillo o al bolso. Es mucho más sensato acostumbrarse a echar todas las monedas o billetes pequeños recibidos como cambio en el mismo tarro inmediatamente después de llegar a casa.

Durante un año de estos «kopeks» sale una cantidad bastante decente, lo que no es ni siquiera una pena, porque ya no se contabiliza en los gastos.

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