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Te contamos a qué temperatura el procedimiento será completamente seguro
Durante el periodo invernal, los conductores se enfrentan periódicamente a un dilema: lavar el coche o esperar al calor primaveral. Según los expertos, lavar el coche en invierno no sólo es posible, sino absolutamente necesario. Sin embargo, debe hacerse siguiendo unas normas claras. Sobre ello escribe autodosug.
El invierno trae a las carreteras no sólo nieve, sino también mucho barro, sal y productos químicos descongelantes. Estas sustancias agresivas destruyen sin piedad la pintura y el metal del vehículo.
«El mayor peligro no es la suciedad en sí, sino el depósito de sal. Es capaz de retener la humedad durante mucho tiempo y desencadenar procesos de oxidación del metal», explican los expertos.
Si los productos químicos no se lavan con regularidad, la corrosión puede empezar mucho más rápido. Las zonas más vulnerables son los bajos del coche, los pasos de rueda y las juntas de la carrocería.
Los expertos aconsejan a los propietarios de coches antiguos que presten especial atención a los bajos, encargando un lavado con elevador, porque el revestimiento anticorrosión de fábrica suele haber perdido sus propiedades.
A qué temperatura es seguro lavar un coche
La regla principal de los cuidados invernales es evitar el lavado a temperaturas extremadamente bajas. Si fuera hace mucho frío, el agua se convierte instantáneamente en hielo, obstruyendo grietas y mecanismos. Lo mejor es planificar la visita al túnel de lavado en días en los que la temperatura ronde los cero grados o esté ligeramente por encima.
Además, hay que tener en cuenta el choque térmico. El barniz de los coches modernos está diseñado para soportar temperaturas extremas, pero un contraste brusco (como lavar con agua caliente a -15 °C) crea microtensiones, que posteriormente darán lugar a una malla de microfisuras. El agua debe estar templada, pero no caliente.
Durante el periodo frío, se acumulan en la carrocería abrasivos finos como arena y cristales de sal. En estas condiciones, la fricción mecánica con esponjas o cepillos duros puede dañar la pintura. Los especialistas recomiendan elegir un lavado sin contacto. La espuma activa disuelve suavemente los reactivos, tras lo cual se lavan de forma segura con un chorro de alta presión.
Pasos obligatorios después del lavado
La humedad residual en las cerraduras de las puertas o en la trampilla del depósito de gasolina puede congelarse en cuestión de minutos. Para evitar problemas de acceso al habitáculo, los especialistas de servicio recomiendan seguir este algoritmo:
- Sople a fondo las ranuras de las puertas y las cerraduras con aire comprimido.
- Seque todas las juntas de goma con un paño de microfibra limpio.
- Trata la goma con un lubricante de silicona que repela la humedad y evite la congelación.
- Después de salir de la caja, los conductores experimentados recomiendan abrir y cerrar la puerta varias veces para asegurarse de que los mecanismos funcionan correctamente.
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