Cómo salvar una sopa demasiado salada, si el agua y las patatas no ayudan: tres formas no obvias

Todos los que alguna vez han echado demasiada sal a la sopa conocen el consejo clásico: echa una patata o arroz en una bolsa, absorberán el exceso de sal.

Pero qué hacer si la sopa ya está hirviendo, y las patatas flotan donde la pimienta, y nada funciona, informa el corresponsal de .

Resulta que las patatas absorben la sal, pero sólo si se hierven en agua sin sal y la absorben. Si la sopa ya está cocida, las patatas simplemente hervirán hasta ablandarse, pero no ocurrirá ningún milagro, porque la concentración de sal en la verdura y en el líquido será igual.

La primera forma no obvia es añadir ácido. El zumo de limón o el vinagre no eliminan físicamente la sal, pero cambian la percepción del sabor de nuestros receptores.

El ácido hace que el sabor salado pase a un segundo plano y resulte menos ofensivo. La segunda forma es el azúcar. Basta una pizca para neutralizar el exceso de sal.

No hará que la sopa sea dulce, pero equilibrará químicamente el sabor y el salado dejará de sobresalir. El tercer método, y el más eficaz, es añadir un componente graso.

La nata, la crema agria o incluso una cucharada de aceite vegetal recubren los receptores y reducen la sensación de sal. Esto funciona especialmente bien en purés y sopas de nata.

Muchas azafatas en esta situación se limitan a diluir la sopa con agua, pero así se pierde sabor. El caldo se vuelve aguado y hay que volver a añadir especias y hierbas para devolverle el sabor.

Los cocineros profesionales suelen tener una olla de caldo sin sal o sólo agua helada en el congelador, pero sólo la utilizan como último recurso. Es mejor utilizar uno de los métodos anteriores, conservando la riqueza.

Personalmente, una vez tuve que salvar una sopa de remolacha demasiado salada añadiéndole una cucharada de pasta de tomate y azúcar, y el resultado superó las expectativas: en casa pidieron más, sin darse cuenta del fallo.

Así que si le echas demasiada sal a tu sopa, no desesperes ni corras a por caldo nuevo. Piensa en lo que le falta para equilibrarla y añádelo.

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