La actividad física no es sólo un ejercicio para el cuerpo, sino también para el cerebro. Reduce el riesgo de demencia, ayuda a tratarla y mejora la función cerebral en el aquí y ahora: reduce el estrés, la ansiedad y la depresión, ayuda a aprender y recordar mejor, a pensar y reaccionar más rápido. En los adolescentes, por ejemplo, el ejercicio regular mejora el rendimiento académico. El ejercicio también normaliza el apetito, el sueño y el estado de ánimo.
¿Cómo afecta la actividad física al cerebro?
Esta pregunta fue respondida en aif.ru por el neurólogo Igor Matsokin:
– La actividad tiene un efecto especialmente fuerte en el hipocampo, una zona clave del cerebro responsable de la memoria.
Durante el ejercicio, los músculos producen unas sustancias especiales llamadas catepsina B e irisina. Éstas entran en el torrente sanguíneo, atraviesan la barrera protectora del cerebro y estimulan la producción de otro compuesto importante, el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro).
Es el BDNF el que desencadena el crecimiento de nuevas células nerviosas en el hipocampo y refuerza las conexiones entre ellas. Así que el ejercicio ayuda literalmente al cerebro a renovarse y a ser más flexible.
