Foto: de fuentes abiertas
Los donuts huelen al calor de la cocina, a domingo por la mañana y a momentos en los que apetece cuidarse un poco más.
Ligeros, dorados e increíblemente tiernos, estos donuts de kéfir se preparan rápidamente con ingredientes sencillos y proporcionan el máximo placer.
Los donuts huelen al calor de la cocina, a domingo por la mañana y a momentos en los que apetece cuidarse un poco más. Hoy, en un mundo de postres complejos y tendencias gastronómicas, los sencillos donuts caseros de kéfir vuelven a estar de moda. Y por una buena razón, porque son rápidos de preparar y con garantía de éxito incluso para principiantes, y la receta para su elaboración se cuenta en la página de Bude smachno.
Receta
Ingredientes:
- kéfir – 250 ml;
- harina – 400-450 g;
- huevo – 1 ud;
- azúcar – 3-5 cucharadas;
- bicarbonato de sodio – 0,5 cucharaditas;
- mantequilla (en la masa) – 3 cdas;
- aceite (para freír) – unos 500 ml;
- azúcar vainillado;
- sal.
Cocinar
- Añadir el huevo, el azúcar, el azúcar vainillado y una pizca de sal al kéfir caliente. Mezclar bien hasta obtener una mezcla homogénea.
- Añade el bicarbonato y el aceite vegetal, la mezcla quedará un poco más esponjosa.
- Añade poco a poco la harina tamizada y amasa hasta obtener una masa suave. La masa debe ser elástica y no pegarse a las manos.
- Deja reposar la masa durante 10-15 minutos para que se vuelva aún más tierna.
- Extienda la masa con un rodillo hasta que tenga un grosor de 0,5-1 cm.
- Recorta círculos (9-10 cm) y haz un agujero en el centro: la clásica forma de donut.
- Calienta el aceite a fuego medio y fríe los donuts durante 2-3 minutos por cada lado hasta que estén dorados.
- Coloca los donuts terminados sobre una toalla de papel para eliminar el exceso de grasa.
- Espolvorear con azúcar glas y servir calientes.
Consejos
- añade canela o cardamomo a la masa;
- hacer un glaseado de chocolate o caramelo;
- rellenar con mermelada o leche condensada;
- servir con bayas y nata.
Las rosquillas sobre kéfir son el tipo de receta que demuestra que, para crear algo realmente delicioso, no hacen falta técnicas complicadas ni ingredientes raros. Se trata de un postre sobre la sencillez, el disfrute y un poco de magia de la cocina casera.
