Un psicólogo contó cómo afectan los gatos a la vida humana

Un gato en casa se convierte en un instrumento de autorregulación psicológica del dueño. Observando el comportamiento del animal, la persona aprende inconscientemente a construir límites personales sanos. La psicóloga Alyona Ivanova se lo contó a RIAMO.

La especialista explicó que el gato exige respeto por su espacio personal. El animal permite el contacto consigo mismo sólo en los momentos en que él mismo lo necesita. Este comportamiento demuestra claramente a los dueños el principio del consentimiento psicológico y la sana autonomía.

«Los efectos terapéuticos de la interacción con estos animales tienen una estricta base neurofisiológica. Cuando acariciamos a un gato, el cerebro produce activamente oxitocina, la hormona del apego y la confianza, mientras que el nivel de cortisol, la hormona del estrés, se reduce drásticamente», subraya la psicóloga.

Añadió que el ronroneo de un gato se produce en la gama de frecuencias de 20 a 150 hercios. Este rango está reconocido por los médicos como el fondo óptimo para controlar la ansiedad y bajar la tensión arterial.

Además, para las personas que sufren soledad, depresión o agotamiento emocional, un gato se convierte en un objeto seguro para un derroche de afecto y la formación de un vínculo estable. Al mismo tiempo, la persona no teme ser rechazada o juzgada.

La psicóloga también explicó que cuidar de una mascota es enraizarse. La necesidad de cuidar de un gato y jugar con él forma un marco rígido de rutina diaria que apoya la psique en momentos de crisis vitales y distrae de pensamientos obsesivos.

Share to friends
Rating
( No ratings yet )
Consejos útiles y sorprendentes para tu día a día