El mal olor del frigorífico suele deberse a alimentos en mal estado, a un almacenamiento inadecuado o simplemente a una falta de limpieza regular. En lugar de utilizar productos químicos agresivos, hay que recurrir a soluciones naturales seguras. Eliminan eficazmente los malos olores, son seguras para la salud y asequibles para todos.
Solución de vinagre
El vinagre es un producto de limpieza universal que hace frente perfectamente a diversos tipos de suciedad y neutraliza los olores. Para preparar la solución, es necesario mezclar el producto con agua a partes iguales y, a continuación, empapar un paño limpio o una esponja en ella y limpiar a fondo todas las superficies internas del frigorífico, incluidos los estantes, las paredes, los cajones y las juntas. Tras el tratamiento, deje la puerta abierta durante algún tiempo para que se airee.
Carbón activado
El carbón activado es un conocido absorbente que puede absorber diversos olores. Se introducen varias pastillas en un pequeño recipiente abierto y se colocan en un estante. El producto también puede utilizarse triturado. El carbón absorbe gradualmente los olores extraños. No obstante, se recomienda sustituirlo periódicamente por uno nuevo.
Bicarbonato sódico
El bicarbonato sódico es otro remedio asequible y eficaz contra los malos olores. Se vierte en un vaso abierto o en un recipiente compacto y se coloca en una de las baldas. Para potenciar el efecto, puedes añadir a la sosa unas gotas de aceite esencial de limón, naranja o menta. Cambie el adsorbente natural una vez al mes o cuando sea necesario.
Café
El café molido tiene un aroma intenso que puede superar el hedor de la nevera. Además, los granos molidos absorben activamente el exceso de humedad. El producto se vierte en un recipiente y se coloca en su interior. Poco a poco absorbe los olores y llena la nevera de un agradable aroma a café. Cambie el café cada pocos días.
Papel higiénico
A pesar de lo inesperado de este método, el papel higiénico puede absorber eficazmente los olores. Basta con colocar el rollo en la estantería durante unos días y el material absorberá todos los olores desagradables. Este método puede utilizarse como medida temporal, por ejemplo, después de almacenar productos muy olorosos.

