El caos en la cocina no empieza con los platos sucios, sino con el desorden de los armarios, donde ollas y sartenes viven sus impredecibles vidas.
Sus tapas siempre intentan caerse en el momento más inoportuno, traquetean al menor movimiento y ocupan un espacio precioso, que siempre escasea, informa el corresponsal de .
Resulta que la solución al problema está en la superficie y no requiere la compra de costosos organizadores. Se trata de una regla sencilla: guardar las tapas separadas de las ollas y asegurarse de guardarlas boca abajo, es decir, con el asa hacia abajo.
En esta posición, ocupan mucho menos espacio porque el interior de la tapa se convierte en un espacio vacío donde se puede colocar la siguiente tapa o incluso platos pequeños. Si se guardan en una pila tradicional, se amontonan unas sobre otras de forma inestable y corren el riesgo de derrumbarse.
El segundo problema que resuelve este método es mantener intacto el revestimiento de teflón. Cuando las tapas se colocan unas encima de otras de la forma convencional, sus bordes arañan la superficie interior de las tapas vecinas, dejando microfisuras.
Cuando se guardan boca abajo, la carga se distribuye por los lados resistentes y el delicado revestimiento permanece intacto y dura años sin perder sus propiedades antiadherentes. Mucha gente utiliza soportes y raíles especiales para las tapas, pero éstos se fijan a las paredes o puertas de los armarios, ocupando espacio útil y creando ruido visual.
La organización interna mediante sencillos separadores de contrachapado o incluso cartón permite aprovechar al máximo cada centímetro de la estantería, y las tapas están siempre a mano y no se caen al abrir la puerta. Para las cacerolas se aplica la misma regla, pero con un ajuste para las asas.
Si el mango es extraíble, las sartenes pueden apilarse y cubrirse con papel de cocina o servilletas para proteger el revestimiento. Si el mango no es extraíble, es mejor guardarlas en posición vertical en rejillas especiales o en ganchos, pero las tapas deben guardarse por separado boca abajo en otro lugar.
Una historia aparte – el almacenamiento de ollas una dentro de la otra según el principio de las muñecas matrioskas. Esto ahorra espacio, pero requiere cuidado: no debe haber fricción entre las paredes, de lo contrario los platos se rayarán.
Colocar papel de cocina entre las ollas es una buena idea, pero es importante recordar que las tapas de la olla más grande de este diseño deben descansar encima, protegiendo todo el contenido del polvo. Una última cosa: nunca guardes las tapas de las propias ollas en el armario si están en un estante unas encima de otras.
El peso de la olla superior presiona sobre el asa de la tapa de la olla inferior, haciendo palanca, y el más mínimo desplazamiento pone en movimiento toda la estructura. Es mejor tomarse cinco minutos para organizar un almacenamiento adecuado que recoger trozos de tus platos favoritos del suelo y calmar tus nervios crispados.
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