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Un hogar perfectamente limpio es el sueño de toda ama de casa, pero ¿cómo encontrar el justo medio entre higiene y ocio?
Hay una regla muy sencilla: basta con limpiar el suelo con una fregona una vez a la semana. Esto es suficiente para el orden básico en un piso normal. Sin embargo, la frecuencia de la limpieza depende de muchos factores: en una familia numerosa con niños y mascotas, puede ser necesario fregar el suelo en húmedo 2-3 veces por semana, mientras que un único residente de un piso pequeño puede limitarse a pasar la fregona una vez cada quince días.
Es fácil reconocer que ha llegado el momento de fregar: si el suelo muestra polvo, pelos, marcas pegajosas o tiene un aspecto apagado y desgastado, la limpieza es esencial. Las personas alérgicas deben tener especial cuidado: el polvo y la suciedad afectan rápidamente a su bienestar. Antes de fregar, asegúrese de aspirar o barrer el suelo para eliminar los restos grandes.
Es igualmente importante tener en cuenta el tipo de suelo. Las baldosas pueden limpiarse sin problemas y el agua no suele dañarlas. Los suelos laminados necesitan cuidado: la humedad excesiva puede dañar las juntas. Los suelos de parqué y madera deben limpiarse con una toalla ligeramente húmeda o con productos especiales sin agua.
El mejor consejo: no busque la perfección, pero no posponga la limpieza durante demasiado tiempo. Un suelo limpio no sólo es bonito, sino también saludable para toda la familia.
